De la mala postura a las contracturas musculares
La ausencia de pausas activas fomenta una mala postura que sobrecarga la zona superior del cuerpo, manifestándose frecuentemente como un persistente dolor de cuello. Con el tiempo, esta tensión cervical evoluciona hacia ontracturas musculares profundas que limitan la irrigación sanguínea y la flexibilidad. La falta de estímulo motor no solo afecta los músculos, sino que genera una desalineación corporal que es la raíz de múltiples problemas de movilidad en los habitantes de la capital.
