Sedentarismo y desajustes vertebrales
En una metrópoli donde pasamos horas en el tráfico o frente a una oficina, el sedentarismo se convierte en el principal enemigo de la zona baja. Esta falta de movimiento debilita los músculos de soporte, facilitando que una mala postura derive en dolor de espalda generalizado. Cuando los huesos de la columna pierden su posición ideal, surgen contracturas musculares que el cuerpo genera para proteger los nervios, lo que a su vez produce dolor en articulaciones adyacentes como las caderas.
