De la tensión cervical al dolor de espalda crónico
Cuando el estrés se vuelve crónico, la zona superior es la primera en resentirse, manifestando una tensión cervical que limita la rotación y genera un dolor de cuello recurrente. Esta rigidez no es aislada; suele descender por la cadena vertebral provocando un dolor de espalda que se agrava por el sedentarismo propio de las largas jornadas de oficina en la capital. Al ignorar estas señales, el cuerpo adopta una mala postura defensiva, lo que incrementa el riesgo de sufrir contracturas musculares profundas en la zona dorsal.
